El 17 de septiembre de 2025 se celebró en Roma el Congreso Regional AURO (Asociación Italiana de Urólogos), un encuentro de referencia para la comunidad urológica italiana. Entre los ponentes más esperados, el Dr. Gabriele Antonini, experto internacional en cirugía protésica peneana, presentó una ponencia de gran impacto dedicada a un tema a menudo ignorado: la disfunción eréctil en pacientes operados de cáncer de próstata.
Después de la prostatectomía, el vacío asistencial
Antonini destacó que, en la práctica clínica cotidiana, los pacientes operados de cáncer prostático suelen ser, de forma educada pero evidente, “desatendidos” tras la intervención. Reciben una prescripción estándar de tadalafil 5 mg y luego quedan solos. Sin un seguimiento real, sin soluciones concretas, sin atención al sufrimiento emocional y funcional que conlleva la pérdida de la erección.
“Es como si, una vez resuelto el problema oncológico, todo lo demás fuera un detalle — afirmó Antonini — pero la sexualidad no es un detalle. Es parte de la calidad de vida.”
Las prótesis peneanas: una solución concreta
Durante su intervención, Antonini mostró los resultados de un proyecto innovador realizado en colaboración con:
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Hospital de Circolo y Fundación Macchi de Varese, con el Dr. Federico Deho’,
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San Filippo Neri de Roma, con el Dr. Marco Martini.
En estos centros fue posible implantar simultáneamente la prótesis peneana durante la prostatectomía radical. Ocho pacientes ya se han beneficiado de este enfoque “two-in-one”, que resuelve tanto el problema oncológico como el funcional en un solo acto quirúrgico.
Un derecho negado a los hombres
Antonini también hizo un paralelismo fuerte pero efectivo: “A las mujeres operadas de cáncer de mama el sistema de salud les garantiza la posibilidad de reconstrucción mamaria con prótesis. ¿Por qué a los hombres no se les ofrece la misma posibilidad? Es hora de reconocer que la sexualidad masculina no es un lujo.”
Además del aspecto humano, el Dr. Antonini resaltó también el aspecto económico: los fármacos prescritos en el postoperatorio son costosos e ineficaces, con una importante carga económica para el sistema sanitario, mientras que la implantación de una prótesis resolvería el problema de raíz, mejorando también la satisfacción del paciente.
Una invitación a la clase urológica y a los residentes
La intervención concluyó con una invitación clara: crear centros de referencia nacionales de alto volumen dedicados no solo a la oncología robótica, sino también a la rehabilitación sexual postquirúrgica, formando jóvenes urólogos que se preocupen por la función y no solo por la enfermedad.
“La cirugía protésica no es un lujo, es una respuesta real a la necesidad de dignidad, identidad y calidad de vida. No podemos seguir ignorándola.” –
Dr. Gabriele Antonini